Hoy
en día la terapia transfusional constituye uno de los mayores logros de la
medicina moderna, permitiendo disminuir la mortalidad y prolongar y mejorar la
calidad de vida de mucha gente con distintos trastornos.
Pero...
¿hasta qué punto son seguras?, ¿son realmente necesarias en la totalidad de los
casos? ¿Cómo saber si la transfusión fue fructífera, o por el contrario, fue inútil?
Pues bien, son dudas que seguramente, toda persona tiene acerca de la
hemoterapia, por ello vamos a aclarar cada una, sin profundizar en complicada terminología
medica, pero consiguiendo despejar bastante el velo de misterio que rodea a
esta práctica.
SANGRE TOTAL Y HEMOCOMPONENTES
A
una persona calificada "apta" para donar sangre, se le extraen
aproximadamente 500 ml de sangre, la cual es recolectada en bolsas especiales
que contienen una solución para que ésta se conserve durante un determinado
tiempo y resulte útil al transfundirla a otro paciente.
Pero,
a diferencia de lo que muchos creen, generalmente no se transfunden unidades de
sangre entera (total), sino que, a las pocas horas de extraída, dichas unidades
son sometidas a un proceso denominado "fraccionamiento", a través del
cual se la separa principalmente en dos: el paquete globular (concentrado de glóbulos
rojos) y el plasma fresco; este último puede seguirse fraccionando para separar
las plaquetas (concentrado plaquetario) y/o el crioprecipitado (factores de la coagulación).
Casi
simultáneamente, una pequeña cantidad de sangre del donante es enviada al laboratorio y es sometida a diversas pruebas serológicas, con el objeto de descartar enfermedades infecciosas que se
transmiten a través de la sangre (VIH, sífilis, dengue, Chagas, hepatitis,
etc.).
Y,
aunque redundante, es obligatorio re-clasificar el grupo sanguíneo, utilizando
no solo la prueba directa, sino varias más.
Una
vez pasados los mencionados análisis, la unidad es liberada y puede ser
utilizada para una transfusión.
En
este punto surge un problema: el personal encargado de recolectar, fraccionar,
almacenar y distribuir las unidades.
Hay que tener en cuenta que son humanos, y
como tales, pueden cometer errores de vez en cuando, pero también como humanos
que son, a veces realizan un trabajo poco profesional ya sea por ahorrar tiempo
o por simple desgane, realizando a veces operaciones fuera del protocolo e
incluso sin conocimiento suficiente de lo que conllevan sus “modificaciones”.
Por
mencionar algunos ejemplos:
- Tamizaje pobre, es decir, no se realiza una buena evaluación del estado del donante, ya que aquí se debe profundizar en sus antecedentes a través de preguntas estratégicas, este proceso debería ser realizado de preferencia por un médico.
- Identificación equivocada, en ocasiones, el flujo de donantes es grande, y cada uno debe ser tratado con paciencia, pero a la vez, lo más rápido posible, esto conlleva un estrés por parte del personal, y puede generar errores al identificar correctamente la unidad de cada paciente, confundiéndolas entre sí.
- Mal fraccionamiento, este punto es de especial interés, debido a que requiere de bastante concentración y delicadeza, es muy fácil que por una pequeña distracción se echen a perder 30 minutos de trabajo o aún mas, por lo que, quienes trabajan en esta área suelen desarrollar “tips” para que esto no ocurra, o peor aún, ocultarlo.
¿Te interesa saber mas? Continúa leyendo el post Medicina transfusional y Hemoterapia


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